Author title

Autem vel eum iriure dolor in hendrerit in vulputate velit esse molestie consequat, vel illum dolore eu feugiat nulla facilisis at vero eros et dolore feugait.

Author Archive by Financial Times

¿Podrá el nuevo CEO darle un cambio de rumbo a Boeing?

Sylvia Pfeifer y Claire BusheyChicago y Londres / 02.08.2024 00:29:59

Robert Kelly Ortberg se enfrenta a una larga lista de tareas pendientes como nuevo director ejecutivo de Boeing: una posible huelga laboral el próximo mes, mejorar la calidad y estabilizar la producción de aviones comerciales, reconstruir las relaciones con los clientes y los reguladores, y mantener la calificación crediticia por encima del territorio de basura.

El veterano ejecutivo del sector aeroespacial de 64 años de edad salió de su retiro para tomar las riendas de Boeing a partir del 8 de agosto, y también se unirá a su junta directiva.

Su nombramiento se produce después de que el histórico fabricante se declarara culpable de un cargo penal, admitiendo que engañó a los reguladores estadunidenses sobre un sistema de control de vuelo que causó dos accidentes fatales de aviones modelo 737 Max. También tiene dificultades para mejorar los procesos de seguridad y calidad en la producción después de que un panel de la puerta estalló y se desprendió en pleno vuelo comercial en enero.

Ortberg ocupó una serie de puestos importantes en el fabricante de aviónica Rockwell Collins, donde fue su director ejecutivo durante cinco años hasta su venta por 30 mil millones de dólares a United Technologies.

El consejo de administración lo eligió sobre otros candidatos potenciales, entre ellos Pat Shanahan, director ejecutivo del proveedor Spirit AeroSystems, y Stephanie Pope, que comenzó como directora del negocio de aviones comerciales de Boeing a principios de este año.

Recibirá un salario base anual de 1.5 millones de dólares, así como incentivos para el próximo año valorados en 20.5 millones de dólares, según un documento regulatorio. Este año, Ortberg recibirá 1.25 millones en efectivo y otra remuneración valorada en 16 millones.

Boeing necesita “un gran reinicio”, dijo Kevin Michaels, director gerente de AeroDynamic Advisory, que trabajó con Ortberg en Rockwell Collins en la década de 1990. Aunque expresó optimismo sobre la capacidad de Ortberg para abordar el desafío, “culturalmente se va a topar con problemas”, dijo Michaels.

Ortberg nació en Dubuque, Iowa, y se graduó en la Universidad de Iowa en 1982 con un título en ingeniería mecánica. Se mudó al suroeste para trabajar como ingeniero en Texas Instruments antes de regresar a su estado natal en 1987 para un trabajo como gerente de programa en Rockwell.

En Rockwell, Ortberg ayudó a conseguir el trabajo en el 787 Dreamliner de Boeing después de que el competidor Honeywell pudo vencer a la compañía para convertirse en el principal proveedor de aviónica para el 777, dijo el analista de Melius Research Robert Spingarn. Reinventó la aviónica basada en software en lugar de hardware, de modo que “no había que sustituir un montón de equipo para actualizar el sistema”. El cambio hizo posible ampliar el mismo sistema a diferentes aviones y aerolíneas y mejoró el retorno de la inversión de la compañía.

“Es un ingeniero y un creador de consenso que sabe cómo vender la visión de un producto”, señaló Spingarn.

Ron Corbett, vicepresidente de desarrollo económico de la Alianza Económica Metropolitana de Cedar Rapids, dijo que los residentes de la ciudad estaban preocupados por la pérdida de empleos a raíz de la venta de Rockwell Collins. Ortberg “intentaba hacer todo lo posible para mantener las cifras de empleo donde debían estar, posicionar a la empresa para el crecimiento, pero también ser sensible con los accionistas”, dijo Corbett.

Ortberg y su esposa, Valerie, se mudaron a Florida en 2018 después de que se cerrara el trato. Ahora planea mudarse a Seattle para dirigir Boeing, compañía que es blanco de críticas por trasladar su sede corporativa lejos de sus fábricas, primero a Chicago y luego a Arlington, Virginia.

Jon Holden, presidente de la Asociación Internacional de Maquinistas del Distrito 751, el sindicato que negocia un nuevo contrato para los trabajadores del estado de Washington que construyen los aviones de Boeing, calificó la decisión de nombrar a un director ejecutivo con sede en Seattle como “un paso en la dirección correcta”.

Rich Plunkett, director de desarrollo estratégico del sindicato que representa a los ingenieros de Boeing, dijo que espera trabajar con Ortberg “con la esperanza de devolver a Boeing sus principios de ingeniería y su cultura de resolución de problemas, donde los empleados son parte de la solución en lugar de un costo que debe minimizarse”.

Boeing necesita un “médico de la compañía”, dijo Nick Cunningham, analista de Agency Partners, similar a Louis Gallois, el veterano ejecutivo industrial francés y solucionador de problemas de la compañía que fue reclutado para dirigir EADS, la antigua matriz de Airbus, hace casi dos décadas. Cunningham dijo que Ortberg “recordaba” cualidades similares en Rockwell Collins, y parece “directo, carismático y no demasiado grandilocuente”.

Chuck Hammond, propietario y director ejecutivo de Raining Rose, fabricante de Cedar Rapids, conoce a Ortberg, no como el jefe de una empresa pública, sino como su amigo de casi tres décadas, y lo describió como “el tipo de persona a la que le importan las cosas”.

Al principio de sus carreras, Hammond alguna vez le preguntó a Ortberg si pensaba que era importante reunirse personalmente con los empleados sin una agenda previa. Ortberg era “un tipo sensato”, por lo que se sorprendió al saber que pensaba que las “reuniones individuales” eran fundamentales.

“Estaba claro que le interesaban las personas con las que trabajaba y quería aprender de ellas”, dijo Hammond.

No entiende del todo por qué su amigo quiere abordar la dirección de una empresa con problemas tan grandes, pero piensa que puede ser porque quiere marcar una diferencia.

“Es una vocación”, dijo. “Parece que ganó el lado bueno, poner a alguien así a cargo de una empresa como esa. Todavía no lo entiendo del todo, pero aprecio lo que está haciendo”.

Te recomendamos…

Vis Raghavan, el próximo gigante de Wall Street

Akila Quinio y Arash MassoudiCiudad de México. / 03.10.2025 13:20:44

Cuando la directora ejecutiva de Citigroup, Jane Fraser, eligió a Vis Raghavan para encabezar la división bancaria del prestamista como parte de una reestructuración más amplia en febrero de 2024, apostaba por un completo outsider.

Poco más de un año después de iniciar funciones, el exejecutivo de JPMorgan Chase ha sacudido el liderazgo de la división y fichado a decenas de banqueros de todo Wall Street en un intento por transformar el banco de inversión de Citi —que lleva más de una década rezagado— en un competidor de los tres grandes.

Te recomendamos…

Su ambición es convertir al banco comercial y de inversión de Citi en una potencia capaz de desafiar a Goldman Sachs, JPMorgan y Bank of America. La franquicia suele quedar por detrás de estos rivales y fue el quinto mayor banco de inversión por comisiones generadas el año pasado, según datos de LSEG.

“El objetivo primordial es convertirnos en el banco de referencia para nuestros clientes en todo lo que hagan”, dijo Raghavan en una entrevista en la sede de Citi en Manhattan. La clave de su estrategia es aprovechar la escala mundial del banco comercial para canalizar más operaciones hacia el banco de inversión.

“Cuando eres ese banco de referencia, toda la participación en la cartera, las tablas de clasificación… todo se resuelve solo”, afirmó Raghavan, un banquero nacido en India que pasó gran parte de su carrera en JPMorgan en Londres, desde donde dirigió la banca de inversión global hasta su sorpresiva salida en 2024.

La elección de Fraser causó conmoción en Wall Street y dentro del propio banco, especialmente en Nueva York. Relativamente desconocido en Estados Unidos (EU), Raghavan es más célebre por ser un duro operador interno que por ser un extrovertido hacedor de acuerdos desplegado para conquistar clientes y cerrar operaciones.

“Vis es un animal distinto a lo que la gente en Citi está acostumbrada y es muy resistente. Sin duda es duro y ejercerá mucha presión sobre el sistema, lo exprimirá al máximo”, dijo un banquero veterano.

Un giro exitoso colocaría al banquero de 59 años en buena posición para suceder algún día a Fraser, la escocesa que supervisa la reestructuración más ambiciosa de Citi en más de una década. Raghavan, que cobró 23 millones de dólares (mdd) en 2024 y tiene pactado un paquete de 52 mdd para compensar lo que perdió al salir de JPMorgan, también es vicepresidente ejecutivo de Citi.

Su tarea se ha visto impulsada por un nuevo ímpetu en el banco. Tras reportar su peor trimestre en 14 años a finales de 2023, Citi anunció que recortaría 20 mil empleos —alrededor de 10 por ciento de su plantilla—. Ahora hay señales de que la reestructuración empieza a dar frutos.

Las acciones de Citi se encuentran en su nivel más alto desde 2008, tras un repunte de casi 70 por ciento en el último año. Un veterano banquero bromeó con el FT que, por primera vez en su carrera, debía preocuparse por los impuestos a las ganancias de capital.

En banca de inversión también se notan avances. Las comisiones crecieron 13 por ciento en el segundo trimestre y Citi asesoró en operaciones como la compra de US Steel por parte de Nippon Steel por 15 mil mdd y la adquisición de Verona Pharma por Merck por 10 mil mdd.

Aun así, Citi todavía debe convencer a Wall Street de que puede alcanzar su meta de largo plazo: retornos de 15 por ciento sobre el capital tangible común de la división.

“El desafío de Raghavan es llevar los retornos no solo de mediocres a aceptables, sino a buenos”, dijo Mike Mayo, analista de Wells Fargo, quien calificó al banco de inversión de Citi como “un cubo de hielo derritiéndose durante un cuarto de siglo”.

Exbanquero de mercados de capital accionario, Raghavan ha renovado el liderazgo de la división al tiempo que reforzó las coberturas en salud, tecnología e industria, y se expandió en mercados intermedios. Un pilar de su estrategia es hacer de Citi un jugador serio en financiamiento apalancado, junto a los acuerdos que asesora.

él dice

"Setenta por ciento en un año,

Así repuntaron las acciones de Citi bajo la nueva estrategia de Raghavan”

Esto le permitiría a Citi por fin participar del auge del capital privado, del que se perdió al estar ocupado resolviendo problemas heredados de la crisis financiera que limitaron su apetito por el riesgo.

“Si haces bien las cosas en patrocinadores financieros y financiamiento apalancado, y vuelves a estar en la jugada, hay una inevitabilidad matemática de que esta franquicia esté al menos en el Top tres”, dijo Raghavan.

En la reciente venta de 10 mil 600 mdd de Boeing de su unidad Jeppesen al fondo Thoma Bravo, Citi obtuvo roles tanto como asesor de Boeing como en el paquete de financiamiento, a través de su sociedad de crédito privado de 25 mil mdd con Apollo.

Los avances recientes no son solo mérito de Raghavan: muchos de sus nuevos fichajes aún no se incorporan al banco. El año pasado también jugó a favor de Citi su histórica fortaleza en emisión de bonos de alta calidad, de cara a las elecciones en EU.

No obstante, el buen momento ha permitido a Citi —y a Raghavan— pasar a la ofensiva en áreas prioritarias y atraer banqueros rivales.

Raghavan ha lanzado una ofensiva de contratación, con especial énfasis en JPMorgan una vez que expiró su acuerdo de no solicitud con su antiguo empleador.

Parte de su discurso a los nuevos talentos es que en Citi pueden impulsar un cambio real en un “underdog”, en lugar de permanecer cómodos en un gigante como JPMorgan, donde queda poco mercado por conquistar.

“Siempre me ha ido mejor como retador que como líder”, dijo Raghavan. “Hay muchos lugares donde es el Día de la Marmota una y otra vez… Y lo que encuentras muy a menudo es gente que lleva mucho tiempo en un sitio y acaba diciendo: ‘Esto es aburrido’”.

Deberá ejecutar un delicado equilibrio entre fichar talento en un mercado laboral híper competitivo y la meta más amplia de Citi de contener costos, un tema sensible para los inversionistas y parte crucial del plan de Fraser para impulsar la rentabilidad.

“Cuando contrato, soy tacaño”, dijo Raghavan, quien añadió que la “homogeneidad en la estructura de compensación” no es negociable. Su nuevo equipo de más de una docena de excolegas de JPMorgan incluye pocos nombres rimbombantes.

Otro reto será mantener motivada a la plantilla mientras cambia la cultura del banco para volverla más agresiva.

“La reputación de Vis es la de ser exigente, y eso no le acomoda a todos por igual”, dijo Mayo. “Citi necesita una sacudida, pero siempre está el desafío de hilar fino: ser lo bastante exigente para lograr el desempeño deseado sin alienar a quienes deben ejecutarlo”.

Raghavan afirma que la “intensidad” es un requisito cuando se recluta a nuevos banqueros. Esa misma palabra suele ser la que colegas, actuales y pasados, emplean para describirlo a él y a su estilo de gestión.

Un banquero sénior reflexionó sobre por qué. “Creo que su misión clara es reemplazar a Jane”, dijo. “Pero tiene el reloj biológico en marcha”.

Te recomendamos…

KRC 

Morton y el arte de subastar en tiempos de cambio

Ilana Sod y Regina Reyes-Heroles C.Ciudad de México. / 03.05.2025 00:00:00

En el competitivo mundo de las subastas, Eduardo López Morton ha sabido construir una marca reconocida por su rigor, cercanía con los coleccionistas y capacidad de adaptación. Como director general de Morton Subastas, lidera una empresa que combina la experiencia artesanal de la valuación con estrategias contemporáneas de mercado.

La subasta es un espectáculo”, afirma, aunque reconoce que el salón lleno de compradores presenciales ha dado paso a un escenario híbrido, donde hasta 40 por ciento de las ventas se realizan en línea. La digitalización, lejos de restar valor al evento, ha ampliado el alcance y democratizado el acceso. “Cualquiera puede asistir. No necesitas invitación ni vestirte de gala”, asegura.

Te recomendamos…

​La estrategia es clara: combinar el conocimiento profundo del equipo —algunos con más de 25 años de experiencia— con inteligencia comercial y sensibilidad ante las nuevas generaciones, interesadas tanto en artistas emergentes como en piezas con historia y sustentabilidad. En ese equilibrio, Morton ha encontrado no solo permanencia, sino crecimiento.

¿Qué panorama hay en el mercado del arte?

Este ha sido un año de reestructura total para nosotros. Hemos replanteado procesos, simplificado ciertas operaciones y adoptado una visión mucho más amplia sobre hacia dónde queremos dirigirnos. Lo que antes creíamos que era un panorama claro, ahora lo entendemos como algo mucho más complejo y, en ocasiones, desconectado de lo que realmente estamos construyendo internamente.

El año pasado, particularmente en México, y este año en Estados Unidos (EU) —marcado por elecciones, tensiones comerciales y el regreso de Trump al escenario político— han generado un cambio en el enfoque de las inversiones. Muchos han optado por una postura más cautelosa: “Tal vez no es el momento de invertir en esto” o “quizá es mejor esperar antes de hacer ciertos gastos”. En este entorno, se vuelve crucial saber cuándo actuar y cuándo tener paciencia.

Sin embargo, percibimos que este año el panorama comienza a estabilizarse. Hemos observado mejores resultados en las subastas y un mayor movimiento de piezas. Desde una perspectiva más social, también es evidente cómo las nuevas generaciones están redefiniendo tanto el mercado del arte como el del lujo. Por ejemplo, hay un creciente interés por las compras de segunda mano, impulsado no solo por un cambio en los hábitos de consumo, sino también por una conciencia más profunda sobre la sostenibilidad.

Esto es especialmente relevante para nosotros, ya que López Morton no se limita únicamente al arte tradicional, sino que también incluye objetos, piezas únicas y elementos de colección. El auge del gusto por lo vintage es un reflejo de esa búsqueda de autenticidad y responsabilidad ambiental. Al mismo tiempo, vemos un genuino interés por parte de estas generaciones en apoyar a artistas jóvenes, lo que impulsa una renovación saludable en el ecosistema artístico.

¿Cómo ha impactado la digitalización en la experiencia de las subastas?

Hay una parte de esta transformación que, personalmente, me genera cierta tristeza. No porque la subasta haya perdido su esencia —sigue siendo un espectáculo en sí misma—, sino porque se ha diluido un poco la experiencia presencial que solíamos tener. Hoy en día, alrededor de 35 o 40 por ciento de nuestras ventas se realizan en línea. Y aunque eso no afecta el proceso —el público puede ver el video, escuchar el audio y seguir la subasta en tiempo real desde cualquier parte del mundo—, sí ha cambiado la atmósfera.

Antes, los salones de subastas solían llenarse con 100, 120 o incluso 150 personas. Hoy, aunque los clientes siguen presentes, muchos lo están de forma remota: entre 35 y 40 por ciento participan vía online, otros 50 por ciento lo hacen por teléfono, y solo unos cuantos asisten físicamente. El evento sigue teniendo su encanto —sobre todo esa parte social que incluye un cóctel, el recibimiento personalizado, la entrega de catálogos, la visita a la exposición—, pero sin duda el modelo ha cambiado.

Aun así, no creo que la experiencia presencial desaparezca por completo. Visitar la exposición, tocar las piezas, conversar cara a cara, sigue siendo parte del valor de la subasta. Sin embargo, es innegable que el mercado digital ha crecido de forma exponencial, y eso ha redefinido tanto la dinámica como el alcance de nuestro trabajo.

¿Qué tan accesibles son realmente para el público en general?

Uno de los mayores mitos que rodean a las casas de subastas es la idea de que se trata de eventos exclusivos, restringidos solo a quienes reciben una invitación o tienen alto poder adquisitivo. Nada más alejado de la realidad. Asistir a una subasta no requiere registro previo, ni vestimenta formal, ni mucho menos dejar un depósito o compromiso de compra. De hecho, cualquiera puede entrar, recorrer la exposición, disfrutar del ambiente —que muchas veces incluye un cóctel— y simplemente observar.

Todos los sábados por la mañana se celebran subastas abiertas al público, donde se pueden encontrar piezas muy accesibles. Hay objetos que se subastan desde 300, 500 u 800 pesos —como una mesa, por ejemplo—, hasta otros de mayor valor, dependiendo del lote. En su mayoría, se trata de interiores y decoración , lo que permite a muchas personas encontrar verdaderas joyas para su hogar sin necesidad de hacer una gran inversión.

ÉL DICE

“El proceso de valuación combina experiencia,

Análisis de mercado y diálogo con el cliente”

​En paralelo, también están las subastas de catálogo que se realizan entre semana, donde sí pueden encontrarse piezas de mayor nivel, pero incluso en esos eventos hay artículos con precios alcanzables. La idea de que todo lo que se subasta es costoso o inalcanzable es el segundo gran mito que queremos desmentir.

En resumen, las subastas están lejos de ser espacios cerrados o elitistas. Son eventos abiertos, accesibles y pensados para que cualquier persona —ya sea coleccionista, curioso o primer comprador— pueda disfrutar de la experiencia.

¿Cómo ha impactado la regulación en materia de prevención de lavado de dinero?

La entrada en vigor de normativas más estrictas en materia de prevención de lavado de dinero (PLD) ha tenido un impacto directo en el funcionamiento de las casas de subastas. Desde el inicio, nos asesoramos a fondo con autoridades gubernamentales, especialistas de la Secretaría de Hacienda y expertos independientes para entender a profundidad nuestras obligaciones legales.

A diferencia de lo que algunos creen, no se trata de que las autoridades nos estén auditando directamente a nosotros como institución, sino de vigilar ciertas operaciones específicas, especialmente aquellas que involucran montos elevados. Por ley, debemos reportar cualquier venta que supere los 370 mil pesos en un periodo de tres meses, y para ello es necesario recabar documentación oficial de los clientes.

Esto implica solicitar identificaciones como la INE, el CURP y comprobantes de domicilio, lo cual en ocasiones genera resistencia. Algunos clientes se muestran incómodos al entregar datos personales, pero es fundamental entender que esta información no se utiliza con fines comerciales ni se almacena sin controles: forma parte de un proceso regulado por la ley.

Para cumplir con estas disposiciones, contamos con una persona dedicada exclusivamente al manejo de los procedimientos de PLD y mantenemos una carpeta con todos los reportes requeridos. Es parte del compromiso que asumimos como empresa formal y transparente dentro del sistema financiero.

El proceso de valuación combina experiencia, análisis de mercado y diálogo con el cliente. Para determinar el valor de una pieza, seguimos tres criterios fundamentales.

El primero es la expertise del valuador, una figura clave que suele tener una trayectoria de entre 8 y hasta 25 años trabajando con nosotros. Su conocimiento acumulado le permite reconocer el valor potencial de una obra u objeto con base en su autenticidad, estado de conservación, rareza y demanda.

En segundo lugar, se realiza una revisión de antecedentes de mercado, tanto internacionales como internos. Es decir, se comparan resultados de ventas similares previas, ya sea en nuestra propia casa de subastas o en eventos internacionales. Esto nos da un rango de referencia claro sobre el comportamiento comercial de piezas similares.

El tercer paso —y uno que muchas veces se pasa por alto— es consultar al consignante, el propietario de la pieza. Una vez que tenemos la estimación basada en criterios técnicos, compartimos el análisis con el cliente. Le proponemos, por ejemplo, que la pieza salga en 25 mil pesos. Si el cliente considera que es bajo, se puede ajustar ligeramente, digamos a 28 mil. En otros casos, sucede lo contrario: hay quienes prefieren bajar el precio base con el objetivo de generar mayor interés y movimiento, apostando a que la competencia entre compradores eleve el precio final. Y en efecto, no es raro ver piezas que salen con una base de 10 mil y terminan vendiéndose en 40 mil.

¿Qué papel juega la colaboración en la circulación global de piezas valiosas?

Existe un contacto cercano y frecuente entre nosotros, con dinámicas que responden más a la cooperación que a la rivalidad.

En este sector, dos cosas suelen ocurrir con frecuencia. Por ejemplo, si llega a nuestras manos una obra de gran relevancia internacional —digamos, un Picasso—, lo más probable es que no se subaste en México. En un caso así, levantamos el teléfono y hablamos directamente con Sotheby’s, una de las mayores casas de subastas del mundo. La conversación gira en torno a cómo dividir comisiones y cuál es la mejor plaza para presentar la obra: Nueva York, Londres, París. La prioridad es colocar la pieza en el mercado adecuado para maximizar su alcance y valor.

Del mismo modo, esta colaboración es recíproca. En más de una ocasión, colegas de casas internacionales nos han llamado para referirnos clientes. “Fuimos a ver una pintura, pero quieren vender toda la casa y eso no lo manejamos nosotros”, nos dicen. En estos casos, tomamos el relevo y hacemos equipo para distribuir las piezas según la especialidad de cada quien.

Un ejemplo claro de esta sinergia es nuestra alianza con Bonhams, en Los Ángeles. Cuatro veces al año, organizamos juntos clínicas de consignación especializadas en joyería. Las piezas de mayor valor, lo que realmente destaca, se envía a subastar a Estados Unidos , y se establecen acuerdos de comisión entre ambas partes.

En el mundo de las subastas, la colaboración internacional no solo amplía horizontes, también fortalece la confianza de los clientes y asegura que cada pieza llegue al mejor destino posible.

¿Qué tipo de piezas buscan hoy los coleccionistas y cómo ha cambiado esa demanda en los últimos años?

Muchas personas se acercan a nosotros con una idea clara: quieren algo distinto. Puede ser por motivos de sostenibilidad, por una cuestión de estilo o simplemente por buscar algo único. Nos dicen: “Quiero algo diferente, algo que, aunque no sea nuevo, sea nuevo para mí”. Buscan dar una segunda vida a los objetos, reciclar, y al mismo tiempo destacar con algo original.

Existe también un valor emocional y estético en ese acto. Por ejemplo, alguien puede sentirse especial al usar un anillo de los años veinte, algo con historia y carácter, en lugar de una pieza recién comprada en una joyería convencional. Ese tipo de decisiones reflejan una identidad más personal y consciente.

En cuanto al arte contemporáneo y las nuevas propuestas, el Departamento de Arte Moderno siempre ha procurado estar a la vanguardia, con una apertura constante hacia artistas emergentes. Nuestro objetivo es estar atentos a cómo evoluciona el mercado y adaptarnos a esas transformaciones.

Sin embargo, mi labor está muy determinada por el consignante, que es mi cliente principal. Lo que llega a subasta depende de lo que ellos traen. Si en determinado mes recibimos una gran cantidad de relojes y antigüedades, entonces eso es lo que debemos vender. Si empiezan a llegar obras de artistas contemporáneos, abrimos el espacio y hacemos el esfuerzo por integrarlas. Pero, en esencia, el flujo de piezas que ofrecemos responde directamente a lo que nuestros clientes deciden consignar.

¿Qué tan importante es la labor de investigación detrás de cada pieza?

Dentro de la operación diaria de una casa de subastas existen tres roles clave: el valuador, el catalogador y la persona encargada de marketing, quien finalmente se encargará de vender la pieza. Sin embargo, es el catalogador quien tiene una de las responsabilidades más complejas y determinantes en el éxito de una subasta.

Más allá de describir una obra o un objeto, el catalogador debe construir una narrativa sólida: el famoso storytelling, pero también —y quizás más importante aún— verificar y enriquecer el provenance, es decir, la procedencia de la pieza. No bastas con solo decir que un objeto perteneció a una figura reconocida como Kurt Cobain ; hay que preguntarse: ¿qué historia adicional hay detrás? Por ejemplo, si se trata de una guitarra que utilizó durante una gira en Europa y que incluso se perdió en el aeropuerto de Heathrow antes de ser recuperada, ese solo dato puede elevar su valor en cientos de miles de dólares.

Por ello, el trabajo del catalogador exige una labor de investigación profunda y constante. Están en contacto permanente con los consignantes, artistas o expertos, revisando documentos, cartas, fotografías, cualquier detalle que enriquezca la historia de la pieza.

Un caso reciente lo ilustra perfectamente: durante la pandemia, alguien encontró un Rolex guardado en un cajón mientras hacía limpieza. Lo llevaron a la casa de subastas y, aunque se inició el proceso de investigación, algo no terminaba de encajar. Insatisfechos con la información reunida, el equipo decidió ampliar el alcance: se contactó a expertos en Suiza y a representantes de la misma marca Rolex. Fue entonces cuando descubrieron que se trataba de una pieza casi única: solo existían tres en el mundo, creadas como utilería para películas de James Bond. Un hallazgo así no solo transforma el valor monetario de la pieza, sino que también le otorga una dimensión cultural invaluable.

Te recomendamos…

​GSC